Durante el XIX Seminario Internacional de Luchas contra el Neoliberalismo, la especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) de Cuba analizó las transformaciones actuales del imperialismo desde el método dialéctico de Vladimir Ilich Lenin, quien concibió ese fenómeno como parte de un proceso histórico sujeto a permanentes cambios derivados de sus contradicciones internas.
Németh Lesznova señaló que la ley del desarrollo desigual del capitalismo permite comprender sus diferentes etapas, que pueden transformarse cualitativamente sin modificar su esencia explotadora y monopolista.
Entre las mutaciones actuales identificó la disputa entre las potencias por un nuevo reparto de las esferas de influencia, los intereses y los espacios económicos, proceso en el cual, recordó, Lenin advirtió que las relaciones entre las potencias terminan determinadas por la fuerza económica, financiera y militar.
A su juicio, los cambios en la correlación de fuerzas durante el siglo XXI, unidos al relativo declive de la hegemonía estadounidense, aceleran la transición hacia una estructura multipolar.
Mencionó como expresiones de ese proceso el surgimiento de los Brics, la fragmentación de las cadenas de valor y la reorientación de los flujos comerciales.
La académica advirtió, no obstante, que esas transformaciones todavía no significan un cambio de la actual estructura económica mundial, pues esta continúa asentada sobre mecanismos hegemónicos del capitalismo.
Se trata, opinó, de mutaciones del imperialismo mediante nuevos bloques y alianzas.
Németh Lesznova consideró que el carácter conflictivo de esa transición se expresa también en las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados europeos.
Según expuso, las presiones de Washington para elevar el gasto militar y las diferencias sobre intereses estratégicos muestran contradicciones crecientes dentro de la OTAN.
También vinculó con ese proceso la guerra tarifaria impulsada por la administración de Donald Trump, al considerar que las medidas proteccionistas estadounidenses pueden acelerar la reconfiguración de mecanismos y bloques económicos y, a largo plazo, resultar contrarias a los objetivos de Washington.
La especialista abordó, además, los límites del poder estadounidense a partir de sus experiencias militares posteriores a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Recordó los casos de Vietnam, Somalia, Líbano, Afganistán e Iraq, así como los ataques contra Irán, para sostener que el poderío tecnológico y financiero no garantiza el cumplimiento de los objetivos políticos de una potencia imperialista.
En ese escenario situó la política de Estados Unidos contra Cuba, caracterizada, afirmó, por el recrudecimiento de las sanciones y las presiones económicas.
Sostuvo que el bloqueo constituye el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana y que las nuevas medidas agravaron las dificultades para acceder a petróleo, medicamentos, alimentos e insumos.
Pese a ello, destacó que Cuba “no se ha doblado ni ha renunciado a su proyecto de nación independiente y soberana”, identificado con la Revolución y con su carácter socialista, proclamado en abril de 1961.
Para Németh Lesznova, esa resistencia adquiere un significado particular en el centenario del nacimiento del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro.
El homenaje que el pueblo cubano rinde al líder histórico de la Revolución, apuntó, es precisamente “su resistencia frente a la asfixia genocida” que Estados Unidos impone a la isla.
El XIX Seminario Internacional de Luchas contra el Neoliberalismo tiene como tema este año Guerra y Paz: Crisis Orgánica del Capital, Brasil y el centenario de Fidel Castro, y reúne desde ayer a investigadores, académicos, dirigentes sociales y representantes internacionales para analizar la crisis del capitalismo y las transformaciones de la geopolítica mundial.
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