En un mensaje, tras rezar, en medio de un silencio absoluto, ante la Virgen de Lourdes, y tomar agua, considerada sagrada en esa gruta, el sumo pontífice llamó a los pueblos a encontrar caminos de entendimiento.
También reclamó para Francia un papel activo en el concierto internacional, al hacer oír su voz en defensa de los derechos humanos fundamentales y contribuir a preservar la paz entre las naciones.
Pero la paz, en las palabras del pontífice, no se limita a las relaciones entre Estados. También se construye dentro de la sociedad, allí donde persisten la pobreza, la exclusión y las desigualdades, consideró el Santo Padre.
León XIV pidió que Francia avance hacia una sociedad “armoniosa”, donde cada persona pueda trabajar, formar y proteger a su familia y vivir con dignidad.
Al mismo tiempo, reclamó un apoyo permanente para “los más desafortunados, los más pobres”, al poner a los sectores vulnerables en el centro de su oración.
El Papa colocó, además, la defensa de la vida y el cuidado de los que sufren entre sus principales preocupaciones.
León XIV pidió por las familias y para que estén “generosamente abiertas a la vida”, pero también por los enfermos y quienes atraviesan situaciones de sufrimiento, al reclamar para ellos fuerza y esperanza.
Al mencionar a las religiosas, a los jóvenes y a quienes necesitan ayuda, el jefe del Vaticano consideró que una sociedad justa y fraterna no puede dejar atrás a los más débiles.
Durante su recorrido desde el aeropuerto de Tarbes-Lourdes Pyrénées hasta la gruta, miles de personas saludaron al Santo Padre, quien se movió, ya en horario nocturno, en un segundo papamóvil, diferente al empleado esta jornada en París, comentó el canal de televisión BFMTV.
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