En declaraciones a la prensa en la sede de Naciones Unidas, Araghchi sostuvo que más de cinco mil personas, entre ellas mujeres y niños, murieron como consecuencia de ataques atribuidos por Teherán a Estados Unidos e Israel, y acusó a Washington de emplear la presión económica contra Irán «como un arma».
El canciller iraní responsabilizó además a Estados Unidos de violar el memorando de entendimiento suscrito entre ambos países y de la «agresión» contra Irán.
«Irán ha presentado un plan definitivo de siete días a Estados Unidos a través de Qatar; si se cumplen las condiciones necesarias, el estrecho puede reabrirse y la navegación marítima normal puede reanudarse en un plazo de siete días», declaró.
Araghchi agregó que la decisión corresponde ahora a Washington y advirtió que Teherán no aceptará «amenazas ni coacciones».
Explicó que el estrecho podría reabrirse incluso el sexto día si Estados Unidos adopta la decisión y cumple las condiciones previstas, un proceso que, según estimó, podría requerir entre cuatro y cinco días, para dar paso posteriormente al inicio de las negociaciones.
El ministro aclaró que las condiciones incluidas en la propuesta presentada a Washington no son nuevas, pues, según afirmó, todas están contempladas en el memorando de entendimiento firmado por las dos partes.
Araghchi insistió en que la reapertura del estrecho de Ormuz es posible si Estados Unidos demuestra la «seriedad necesaria» para cumplir los compromisos establecidos.
El estrecho de Ormuz constituye una de las principales rutas marítimas para el transporte internacional de petróleo, gas y otras mercancías, por lo que cualquier interrupción de su tráfico tiene repercusiones sobre el comercio y los mercados energéticos.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva contra Irán que, según las autoridades iraníes, causó miles de muertos. Teherán respondió con ataques contra Israel y posiciones estadounidenses en distintos países de la región.
Posteriormente, Estados Unidos realizó ataques contra objetivos dentro de Irán, mientras las negociaciones entre Washington y Teherán quedaron estancadas pese a la firma de un memorando de entendimiento en junio.
Las diferencias entre ambas partes incluyen la cuestión de la navegación en el estrecho de Ormuz, considerado uno de los corredores estratégicos de mayor importancia para el suministro mundial de energía y materias primas.
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