A su llegada al aeropuerto de Tarbes-Lourdes Pyrénées, procedente de esta capital, lo reciben unos 90 jóvenes religiosos, antes de dirigirse a la referida gruta, señaló el canal France 24.
Se espera que unas 150 mil personas le den la bienvenida a su arribo a esa región francesa y en las actividades posteriores.
En la gruta realizará los mismos gestos que cualquier visitante: tocar la roca, beber de la fuente, encender una vela y orar en silencio ante la imagen de la Virgen, destacó, por su lado, el canal de televisión BFMTV.
Su presencia en este lugar, 18 años después de la visita de Benedicto XVI, subrayará la dimensión de fragilidad y consuelo que caracteriza a Lourdes, especialmente para los enfermos que acuden en busca de esperanza, comentó BFMTV.
Esta visita no solo reafirmará la devoción mariana, sino que también renovará el llamado a la oración y a la conversión que resuena en esta gruta desde hace más de un siglo, dijeron especialistas religiosos en el referido medio de difusión.
León XIV sería el tercer jefe de la Iglesia católica en visitar ese santuario que es una cavidad de roca caliza de 3,80 metros de altura y 9,85 metros de ancho donde la Virgen María se habría aparecido a Bernadette Soubirous en 1858.
Este lugar, cuyo nombre proviene del occitano y significa «roca vieja», alberga una fuente que mana desde el 25 de febrero de 1858 y que los peregrinos aún pueden beber.
Además, en su interior, una hornacina sostiene la estatua de la Inmaculada Concepción esculpida por Joseph-Hugues Fabisch, colocada allí el 4 de abril de 1864.
La gruta se convirtió en el corazón del santuario, siendo el punto de partida de peregrinaciones y el lugar donde los fieles tocan la pared en silencio para hacer sus oraciones.
El sumo pontífice comienza así su estancia en el departamento de Lourdes, donde tendrá una apretada agenda de encuentros en la tercera jornada de su visita apostólica a Francia.
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