La protesta fue convocada por el Movimiento del 26 de septiembre, creado este verano por un colectivo ciudadano, que aglutinó mil organizaciones ambientalistas, sindicales y sociales, una iniciativa impulsada en un inicio por la asociación Bio Consonm´acteurs.
En el caso de esta urbe, la marcha prevista por el centro de la capital quedó reducida a una concentración en la Plaza de la República y solo será posible, tras el fin de la gran misa ofrecida por el sumo pontífice, la actividad más importante de su segunda día de visita.
Uno de los principales motivos de la manifestación ecologista fue “pedir cuentas” al gobierno del presidente Emmanuel Macron, por lo que consideran inacción ante la crisis climática.
Ello ocurrió, afirmaron los organizadores de la demostración, tras un verano con más de ocho mil muertes atribuidas al calor y graves incendios.
Los manifestantes exigieron un plan de urgencia de adaptación y mitigación, financiado mediante impuestos a los superbeneficios de las energías fósiles y a los patrimonios más altos, indicó el canal de televisión France 24.
Esas protestas se distribuyeron por toda Francia, desde grandes ciudades como Lyon o Marsella hasta localidades más pequeñas.
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