Uno de los tiroteos tuvo lugar en un bar al oeste de Johannesburgo, cuando hombres armados con fusiles de asalto tirotearon indiscriminadamente a los asistentes, lo que dejó un saldo preliminar de 17 muertos y 15 heridos.
Mientras, otro tiroteo en un local aledaño a Ciudad del Cabo, causó 10 fallecidos y 11 heridos.
La policía informó que se investigan las causas de ambos sucesos, pero aún no se tienen resultados, ni se realizaron arrestos.
En los últimos días, Sudáfrica enfrenta una nueva ola de violencia con armas de fuego que dejó ya 38 personas fallecidas en menos de una semana.
En otro hecho, 11 personas perdieron la vida durante otro tiroteo en una fiesta particular, entre ellas una mujer embarazada.
Las autoridades locales señalan que los tiroteos están relacionados con bandas criminales en lucha por el control de territorios y para establecer dominio sobre zonas en las principales ciudades del país.
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