El Ministerio de Educación y la Agencia de Servicios de Inmigración enviaron circulares a más de 900 instituciones, con peticiones de usar exámenes como el BJT (Business Japanese Proficiency Test), enfocado en las competencias útiles para negocios, o el J.TEST (Test of Practical Japanese), que mide usos prácticos de la lengua.
Administrado dos veces al año, el JLPT recibió en julio más de 943 mil solicitudes en Japón y el extranjero, cifra récord que obligó a cerrar anticipadamente el registro para la sesión de diciembre.
Según el Ejecutivo nipón, la masificación responde a la ampliación de requisitos lingüísticos para empleos y residencias, en medio de la creciente dependencia de mano de obra extranjera.
Expertos advierten que el gobierno debe garantizar acceso equitativo a las pruebas, dado que miles de solicitantes dependen de los resultados para obtener visas de trabajo y estudio.
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