Al-Jaffal formuló esas declaraciones, citadas por la agencia oficial SANA, en respuesta a recientes comentarios del presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
En declaraciones al canal catarí Al Jazeera, Pezeshkian señaló que Irán aún no había logrado establecer relaciones con el nuevo Gobierno sirio y atribuyó esa situación a la percepción generada en Damasco sobre su país.
El mandatario iraní expresó además su esperanza de que las autoridades sirias actuaran sobre la base del Islam, la justicia y la equidad.
Para Al-Jaffal, la posición de Siria hacia Irán está marcada por la experiencia de 14 años de guerra, violencia, desplazamientos y destrucción, así como por el respaldo iraní al Gobierno del expresidente Bashar al-Ásad.
Según el funcionario, la alineación de Teherán con el exgobierno sirio agravó la crisis y provocó un mayor sufrimiento a la población, un antecedente que, afirmó, no puede ignorarse al abordar las relaciones bilaterales.
Asimismo, señaló que los principios islámicos deben traducirse en justicia, equidad, rechazo de la injusticia y respeto a la dignidad humana, y no limitarse a consignas políticas.
Respecto a la política exterior de la nueva Siria, Al-Jaffal afirmó que Damasco mantiene una política de apertura hacia todos los países, pero no puede ignorar los acontecimientos del pasado.
«Si Irán desea construir una nueva relación con Siria, debe respetar la soberanía de Siria y la voluntad de su pueblo, revisar sus políticas pasadas y generar confianza», declaró.
Precisó que la Siria actual «no es una esfera de influencia para ningún Estado» y sostuvo que sus relaciones exteriores estarán basadas en el respeto mutuo, los intereses nacionales y la igualdad entre las partes.
Añadió que su país no busca la hostilidad ni la subordinación frente a ningún Estado, sino relaciones equilibradas que respeten su soberanía y las decisiones de su pueblo.
Las relaciones entre Damasco y Teherán se deterioraron tras el derrocamiento de Bashar al-Ásad el 8 de diciembre de 2024. Desde entonces, según la información divulgada, no se han producido reuniones directas ni conversaciones telefónicas entre representantes de ambos gobiernos.
Irán fue durante años uno de los principales aliados del Gobierno de Al-Ásad y respaldó a sus fuerzas durante el conflicto iniciado en 2011.
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