El documento, elaborado en conjunto con el Servicio Nacional del Adulto Mayor, refleja una transición demográfica inédita en el país, ocurrida entre 1992 y 2024.
Señala el documento en particular la situación de 593 mil personas que tienen 80 o más años, en un proceso denominado envejecimiento de la vejez y que implica la necesidad de más apoyo, cuidados de largo plazo, atención a la salud y un entorno favorable a la mayor autonomía posible.
El proceso presenta diferencias por sexo y territorio, pero en general las mujeres constituyen la mayoría de la población mayor, con dos millones 36 mil 940 personas, frente a un millón 628 mil 088 hombres.
Además, se trata de un fenómeno en incremento pues la tercera edad representará a 26,4 de cada 100 chilenos en 2035 y la proporción llegará a 50,7 puntos porcentuales en 2070.
Los censos, precisa el INE, indican que las personas mayores constituyen una población heterogénea, cuyas condiciones y necesidades varían según la edad, sexo, eventuales discapacidades, educación, participación laboral y lugar de residencia.
Por regiones, la Metropolitana de Santiago reúne a la mayor cantidad, con 38 por ciento, seguida por Valparaíso (11,8); y Biobío (9,2).
Otro hallazgo del estudio es que la vejez no está necesariamente asociada al abandono de la actividad laboral y más de un cuarto de ellos declararon trabajar.
Respecto a la incapacidad, esta es más aguda entre quienes llegaron a las ocho décadas, rango donde más de la mitad reconocieron algún tipo de impedimento para valerse por sí mismos.
En el tramo etario de 65 a 79 años, esta condición afecta a poco menos de un tercio de las personas.
En cuanto a la composición familiar, cerca de dos tercios de los adultos mayores son jefes o jefas de hogar; 16,5 de cada 100, unos 600 mil, viven solos; y 27,5 por ciento lo hacen junto a otra persona también mayor a las seis décadas.
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