El analista energético Fernando Salinas alertó que el sistema eléctrico ecuatoriano requiere una mejor planificación de largo plazo para ampliar y renovar la generación térmica, en lugar de recurrir a medidas de emergencia cada vez que disminuyen las reservas hídricas.
“Se va a consumir el reservorio de Mazar, diría yo, hasta finales del mes de octubre y quedaríamos expuestos los meses de noviembre y diciembre con restricciones”, señaló Salinas a la emisora local MQ Radio.
Mazar es un embalse situado en el sur de Ecuador que forma parte del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral y almacena agua para sostener la generación eléctrica durante los periodos de menor caudal.
El nivel de ese embalse clave se encuentra cerca de los dos mil 134 metros sobre el nivel del mar, unos 18 metros por encima del nivel considerado indispensable para su operación.
Las medidas adoptadas por el Gobierno para reducir el consumo, como la desconexión de grandes industrias, han evitado que la demanda supere la capacidad disponible en las horas de mayor consumo, pero no detienen el descenso de las reservas de agua.
Unas 185 grandes empresas ya participan en el esquema y alrededor de nueve mil empresas de mediano voltaje también han sido incorporadas.
La situación también afecta a Coca Codo Sinclair, la mayor central hidroeléctrica de Ecuador, ubicada entre las provincias amazónicas de Napo y Sucumbíos.
El caudal promedio que alimentó esa central pasó de 321,16 metros cúbicos por segundo entre el 1 y el 14 de septiembre a 189,13 metros cúbicos por segundo este martes.
El ingeniero eléctrico Alejandro Jaya explicó al canal de televisión Ecuavisa que Coca Codo Sinclair necesita un caudal de entre 240 y 250 metros cúbicos por segundo para generar de forma continua unos mil 200 megavatios, una parte significativa de la demanda eléctrica nacional. Para los ecuatorianos este panorama recuerda al de finales de 2024, cuando el país sufrió apagones de hasta 14 horas por día.
Aunque el presidente Daniel Noboa y sus funcionarios aseguraron que los cortes no se repetirían, pero ahora el fantasma vuelve a rondar en un contexto de menos lluvias y con la presencia del fenómeno climático El Niño.
Para evitar una crisis como la de hace dos años, el Ejecutivo desembolsó más de cien millones de dólares para contratar energía térmica con las empresas extranjeras Progen y ATM.
Sin embargo, esos contratos no se concretaron y el Estado perdió el dinero en lo que constituye uno de los casos de corrupción que salpican a la administración de Noboa, de acuerdo con la oposición.
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