La campeona olímpica de París 2024 compareció ante los medios en la antesala del torneo WTA 1000 de Beijing, donde aseguró que jugar ante su público tiene para ella un significado comparable con un Grand Slam y que espera rendir al máximo.
La anfitriona, invitada al cuadro principal mediante una tarjeta de cortesía, debutará ante su compatriota Shi Han en un escenario que conoce bien y que vuelve a recibirla un año después de un regreso interrumpido por la lesión que marcó su carrera reciente.
Zheng, de 23 años, alcanzó el cuarto puesto mundial en 2024 y ahora aparece en el escaño 52, aunque su reciente resurrección competitiva alimenta la convicción de que esa posición todavía no retrata sus posibilidades. “Realmente quiero hacerlo bien aquí, así que esto también me genera una presión extra”, reconoció la asiática, consciente de que el afecto de las tribunas puede convertirse también en una exigencia difícil de esconder.
Su presencia en Beijing adquiere además un matiz de reparación, pues el año pasado regresó al circuito después de someterse a una operación del codo derecho, pero tuvo que retirarse en la tercera ronda ante la checa Linda Noskova y volvió a quedar fuera de acción durante meses.
La propia Zheng admitió que entonces tomó “decisiones equivocadas” al apresurar su regreso y reconoció que quizá no consultó suficientes especialistas ni escuchó opiniones médicas diversas antes de pasar por el quirófano.
“Después de la operación prácticamente tuve que empezar de cero”, explicó la tenista, cuyo largo proceso de recuperación incluyó incluso la retirada del Abierto de Australia de 2026 por no considerar que estuviera preparada para competir al máximo nivel.
El giro comenzó en Nueva York, donde Zheng tuvo que disputar la fase de clasificación del US Open, avanzó hasta los cuartos de final y recuperó 69 posiciones en el escalafón para instalarse nuevamente en el puesto 52.
En ese recorrido derrotó a la polaca Iga Swiatek, entonces número ocho del mundo, antes de caer frente a la kazaja Elena Rybakina en la ronda de las ocho mejores, una actuación que devolvió brillo a una jugadora acostumbrada a mirar hacia la cima.
“Ahora mismo es solo un número”, dijo sobre su clasificación, mientras recordaba el cuarto lugar alcanzado en su trayectoria y reafirmaba que todavía cree posible escalar nuevamente hasta las posiciones de privilegio.
Beijing, mientras tanto, prepara una de las grandes citas del calendario femenino, con una nómina que reúne a buena parte de la élite mundial y que comenzará oficialmente mañana en el Centro Nacional de Tenis.
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