Los nuevos valores comenzarán a regir a partir de este 1 de octubre y constituyen un golpe al bolsillo de la población, luego de que el gobierno del presidente José Antonio Kast dejó sin efecto el mecanismo de estabilización del precio de los combustibles.
De acuerdo con el desglose divulgado por la Enap, las gasolinas de 93 y 97 octanos subirán en 39,4 pesos chilenos, el diésel lo hará en 95,0, el gas licuado vehicular costará 61,4 más y el kerosene sufrirá el incremento más fuerte, con 281,8.
Esto significa en términos prácticos que llenar un vehículo promedio de uso familiar con un tanque de 50 litros costará unos 65 mil 750 pesos (70 dólares estadounidenses) si se utiliza gasolina y 52 mil 250 (55,6 USD) en caso de emplear diésel.
Utilizándolo con moderación en una ciudad como Santiago de Chile, un automóvil tipo sedán necesita dos recargas por mes, lo cual implica un fuerte impacto en el presupuesto del hogar.
Estos precios pueden variar en dependencia de la empresa proveedora y el lugar donde esté instalado el centro de servicio.
Este miércoles, antes de conocerse las nuevas tarifas, la Asociación Nacional de Buses Interurbanos informó que el valor promedio del transporte subió en 18 por ciento respecto a igual temporada de 2025, debido al encarecimiento del diésel.
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