Esta tiene una herencia autosómica dominante o recesiva y se produce por mutaciones de unos 25 genes que codifican algunos componentes de las células musculares.
El 30 de septiembre es celebrado el Día Internacional de la Concienciación con la Distrofia Muscular de Cintura, una efemérides dedicada a sensibilizar a la población mundial acerca de esta enfermedad neuromuscular que afecta a miles de personas en todo el planeta.
De acuerdo con la literatura médica, esta patología forma parte de las aproximadamente 150 dolencias neuromusculares conocidas hasta ahora, ocasionando problemas de movilidad y discapacidad en los individuos que la sufren.
Puede comenzar en la infancia y es de carácter progresivo, al tiempo que genera la disminución de volumen y fuerza muscular en la cintura pelviana o escapular.
Entre los síntomas están, debilidad y atrofia de los músculos proximales de las extremidades, escápula alada, dificultad para levantarse de una silla, bajar y subir escaleras y alteraciones en la marcha y el movimiento.
El diagnóstico definitivo –según los expertos- se deriva de pruebas de genética molecular, y su tratamiento incluye programas de rehabilitación para mantener la movilidad articular, fortalecimiento de los músculos y el mejoramiento de la capacidad aeróbica.
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