Ubicado en el departamento de Usulután, zona oriental, el complejo comprende aproximadamente 634,9 kilómetros cuadrados de humedales costeros, entre bosques de manglar, estuarios, planicies intermareales y playas de arena, precisó el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El área también forma parte del sitio Ramsar Bahía de Jiquilisco por albergar el ecosistema de manglar más grande de El Salvador, tener importancia ecológica, y por constituir un espacio clave para aves playeras migratorias y residentes a lo largo de la costa del Pacífico de Centroamérica.
La designación está avalada por la relevancia del lugar para el chorlito de Wilson (Anarhynchus wilsonia) al contabilizar mil 15 ejemplares, equivalentes al 3,47 por ciento de la población mundial estimada de esta especie, según los estudios realizados en 2022.
Monitoreos recientes documentan concentraciones significativas del chorlito de Wilson en distintas zonas del humedal, muestra que la presencia de estas aves respalda la relevancia del complejo para la conservación de especies que dependen de ecosistemas costeros.
Bahía de Jiquilisco también destaca por su biodiversidad, pues la zona alberga la mayor colonia de anidación de tortuga carey (Eretmochelys imbricata) del Pacífico oriental y la única población reproductora conocida del mono araña de Geoffroy (Ateles geoffroyi) en El Salvador, además de una amplia diversidad de aves, reptiles y especies vinculadas con los manglares.
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