La Asociación Nacional de Buses Interurbanos, internacionales e Industriales señaló que ante al alza de los carburantes, los costos de operación subieron en 48 puntos porcentuales y de eso sólo una parte se traslada a los usuarios.
Sin embargo, afirman, las empresas tienen cada vez menos margen para absorber la diferencia y en breve podrían registrarse nuevas alzas en los pasajes, así como una menor oferta en la frecuencia de buses.
De acuerdo con el gremio, el combustible representa una tercera parte del costo total de las operaciones y el constante incremento de los precios está conduciendo a una situación insostenible.
El problema es más complejo para las empresas que tienen contratos para el transporte de trabajadores, sea con el sector privado o el público, donde los plazos para hacer ajustes van de tres hasta seis meses, respectivamente.
Si, como está previsto, en octubre hay un nuevo incremento fuerte en el precio del diésel, muchas se verán obligadas a financiar la diferencia y comenzarán a trabajar con pérdidas.
Frente a esta perspectiva solicitaron al gobierno adoptar medidas, como el ajuste mensual de los contratos y la disminución de impuestos.
Recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la intención de suspender la exportación de diésel, lo que tendría un fuerte impacto para Chile, pues el 80 por ciento de sus importaciones de ese combustible viene de la potencia norteña.
Aquí ese carburante es vital para la industria minera, la agricultura y el transporte terrestre de carga o pasajeros.
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