Varios economistas que dirigen consultoras privadas sobre economía coinciden en que a partir del derrumbe del Producto Interno Bruto (PIB) en julio y la escueta recuperación en agosto, el crecimiento estará por debajo del 2 por ciento al cierre de este año y en 2027, alejándose así de las metas del gobierno y del Fondo Monetario Internacional.
Citado por el diario Ámbito Financiero, Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la firma Equilibra, prevé un crecimiento del 1,3 por ciento, por debajo de la mitad de lo que proyectó el gobierno en el Presupuesto 2026 del 3 por ciento.
Y vaticina para el 2027 lo mismo, en vez del 4 por ciento proyectado por el ejecutivo en su plan presupuestario sometido a la aprobación del Congreso, será del 1,8 por ciento luego de evaluar el impacto negativo recogido en el último reporte muy negativo del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE).
Desde la consultora Analytica su director, el economista Claudio Caprarulo, estimó lo mismo: un crecimiento que estaría en torno al 1,5 por ciento, pero ahora con los datos del EMAE, “corregimos a la baja”.
Un nuevo análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indica que la inversión real alcanzó los siete mil 515 millones de dólares hasta agosto, lo que representa una caía de 5,4 por ciento interanual, pese a los continuos anuncios de nuevos proyectos, según un estudio privado.
De esa forma, de enero a agosto se constató una baja acumulada de 7,9 por ciento. El nivel de inversión que se registró hasta el octavo mes del año equivale al 18,6 por ciento del PIB, volumen considerado insuficiente por analistas económicos para sostener el desarrollo del país.
El análisis sectorial refleja que la inversión en maquinarias y equipos registró en agosto una caída de 4,1 por ciento interanual, división en la cual los equipos de fabricación nacional sufrieron una contracción de 5,3, mientras que las compras al exterior de bienes importados cayeron 3,1.
La parca situación económica ha generado un creciente conflicto social a causa del cierre de cientos de empresas, elevado desempleo, precariedad laboral y recortes presupuestarios a sectores claves del desarrollo como el científico, tecnológico, universitario. A eso se suma la férrea política de ajuste aplicada por el gobierno de La Libertad Avanza desde que asumió el poder.
Por ejemplo, la administración pública es uno de los sectores por donde más se utilizó la «motosierra», que recortó más de 72 mil puestos de trabajo y a casi todos los que conservaron el empleo les redujeron el salario.
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