La disminución del diésel no elimina otros costos operativos elevados como los repuestos, las grasas, los aceites, llantas, entre otros, explicó en declaraciones a Emisoras Unidas el presidente de la junta directiva de los ómnibus extraurbanos, Carlos Vides.
La verdad que todo eso viene de la mano hasta cierto punto porque el precio del barril de petróleo no ha bajado y para mucho de esto (costos operativos), esa es la materia prima para poderlo trabajar, añadió el entrevistado.
El presidente de la Gremial de Transportistas de Rutas Cortas Extraurbanas, Gamaliel Chin, expresó, por su parte, que las tarifas se mantendrán en el mismo precio. La solución no resuelve el problema de fondo, afirmó.
Preguntado por cuál sería el valor del diésel para que los precios vuelvan a lo de antes, comentó que la crisis se presentó costando 28 quetzales (3,7 dólares) el galón.
Aparte de la exoneración de los impuestos, plantearon una ayuda focalizada, subrayó. Por eso solicitamos una reunión con el ministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, para sentarnos a dialogar, acotó.
Le hemos dado vueltas a este tema, hemos propuesto, pero, ¿qué va a pasar el 1 de enero de 2027? Nos preocupa muchísimo que, si se llega a cumplir lo anunciado por el presidente estadoudense, Donald Trump, señaló.
El mandatario norteamericano planteó no vender diésel por 90 días y entonces qué planes tiene el Gobierno para compensar esa baja de combustible, además, seguimos con el lastre del pago de las extorsiones, describió Vides.
Mediante un comunicado, la Gremial de transporte especializado de combustible negó que a pesar del subsidio vigente otorgado al diésel, el costo de este combustible presentara una disminución real y efectiva para el sector.
Que su alto precio pone en riesgo la continuidad y sostenibilidad del servicio que prestan hacia todo el país, lo cual genera una presión directa hacia el incremento de fletes y por ende, al consumidor final.
Pidió al Gobierno y al Congreso la revisión urgente del mecanismo de subsidio al diésel, para que el beneficio sea real, efectivo y de seis quetzales (casi un dólar) netos por galón aplicados directamente en bomba al consumidor final.
Reiteró su disposición al diálogo técnico y responsable con las autoridades, pero llamó a tomar acciones concretas que alivien la economía del transportista y de todas las familias chapinas.
La escalada de precios desde principios de julio pasado, en que se acabó un primer subsidio para amortiguar el golpe, y registros históricos locales para el diésel, la resiente el bolsillo del consumidor en Guatemala.
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