El portavoz de las Fuerzas Armadas, coronel Majid Abdullah Al-Nazili, informó que las incursiones tuvieron como objetivos depósitos de misiles, centros de mando y control, puntos de suministro y armamento, así como vehículos militares.
Según el oficial, los ataques fueron ejecutados por la Fuerza Aérea en varios frentes de Taiz y alcanzaron una red de instalaciones militares atribuidas al movimiento hutí.
Al-Nazili detalló que las operaciones se extendieron a zonas situadas al norte de la ciudad de Taiz, Bani Omar, el frente de Himyar en Maqbanah, Al-Waziyah, Al-Ahkum, Al-Athawir, Al-Kadha, el monte Numan y otros puntos de los distritos de Hayfan y Sabir Al-Mawadim.
El portavoz afirmó que los bombardeos provocaron impactos directos sobre los objetivos y destruyeron decenas de vehículos y medios militares, además de causar muertos y heridos entre los combatientes hutíes.
Hasta el momento no se conoció una reacción del movimiento hutí a las declaraciones del ejército yemení.
Los ataques se producen en medio de una nueva escalada entre las fuerzas gubernamentales y los hutíes, considerada la más intensa de las últimas tres semanas.
La confrontación forma parte de una escalada militar iniciada en julio de 2026, descrita como la más amplia desde el período de relativa calma posterior a la tregua de abril de 2022.
La intensidad de los combates aumentó en septiembre, cuando los hutíes tomaron el control de varios puntos estratégicos en las gobernaciones de Al-Hudaydah y Taiz, incluida la ciudad portuaria de Al-Mukha, además de extender su presencia hacia la isla de Mayun, próxima al estrecho de Bab el-Mandeb.
Yemen permanece sumido en un conflicto armado desde que los hutíes tomaron el control de Saná y otras gobernaciones en septiembre de 2014.
En marzo de 2015, una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita intervino militarmente en apoyo del Gobierno yemení, dando paso a una nueva fase del conflicto.
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