Francken, citado por la televisora europea, señaló que el viejo continente invirtió con éxito en bienestar social y en influencia blanda, pero carece de medios cuando estalla un conflicto o surge una amenaza híbrida.
Europa hizo un trabajo excelente invirtiendo en “soft power” y seguridad social, y eso es maravilloso. Pero cuando empieza una guerra o surge una amenaza híbrida, no tenemos nada, afirmó el titular belga.
Sus declaraciones trascienden en medio de los esfuerzos por elevar el gasto militar de los países europeos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la política de Unión Europea (UE) para reforzar la industria de defensa. Bélgica, considerada durante años con los indicadores más bajos en ese rubro, apenas alcanzó en 2025 el umbral del dos por ciento del producto interno bruto fijado por la alianza atlántica, destacó Euronews.
Descuidamos esto durante tanto tiempo que nos convertimos casi en los peores alumnos de la clase de la OTAN, subrayó Francken, en alusión a la insuficiencia de recursos militares europeos.
En 2025, la Unión Europea adoptó un rumbo de militarización a gran escala. En marzo, una cumbre extraordinaria en Bruselas aprobó el ambicioso plan de rearme ReArm EU por 800 mil millones de euros, que contempla compras conjuntas de armamento y el uso de fondos para regiones deprimidas.
Posteriormente, el Consejo de la UE aprobó la creación del fondo de militarización SAFE, dotado con 150 mil millones de euros, como parte de un programa de construcción militar hasta 2030. En la cumbre de la alianza atlántica en La Haya el año pasado se decidió elevar el gasto europeo en defensa y seguridad hasta el cinco por ciento del PIB para 2034.
Analistas europeos de tendencia progresista advierten que este giro armamentista desvía recursos de políticas sociales y profundiza la dependencia estratégica del continente respecto a Estados Unidos, en detrimento de una seguridad basada en la diplomacia y la cooperación.
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