El funcionario destacó la recuperación económica como uno de los principales retos y explicó que el desarrollo debe responder tanto a las necesidades de la población que permanece en el país como a las de los sirios que regresan.
Al referirse al contexto regional, el representante de la ONU sostuvo que Siria ha conseguido aislarse de los conflictos que afectan a la región, aunque las declaraciones difundidas no precisaron el alcance de esa valoración ni los factores que habrían contribuido a ello.
El funcionario destacó además la participación de las mujeres sirias en las transformaciones experimentadas por el país y subrayó su papel por construir una nueva Siria.
Respecto a la justicia y las personas desaparecidas, Cordone consideró fundamental que la población perciba la existencia de mecanismos de justicia y que se esclarezca el destino de quienes permanecen desaparecidos.
A su juicio, esos procesos contribuirían a que Siria supere las consecuencias de décadas de conflicto y avance hacia una sociedad en la que sus ciudadanos puedan sentirse seguros.
La justicia transicional y la búsqueda de personas desaparecidas figuran entre los principales desafíos de la nueva etapa, junto con la reconstrucción de las instituciones, la recuperación económica y la creación de condiciones para el retorno de refugiados y desplazados.
Desde la caída del Gobierno de Bashar al-Assad a finales de 2024, las nuevas autoridades sirias han impulsado una reestructuración de las instituciones estatales y adoptado medidas para recomponer sus relaciones regionales e internacionales.
Esos esfuerzos buscan además favorecer la recuperación económica y sentar las bases para la reconstrucción del país, en medio de los retos derivados de años de conflicto y deterioro institucional.
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