El encarecimiento del diésel y la gasolina eleva los costes de transporte de empresas y agricultores, reduce márgenes y presiona al alza los precios de bienes básicos, destaca un análisis del canal de televisión BFMTV.
De esa forma, en el ámbito rural, muchas familias se ven ahora obligadas a recortar los desplazamientos, ocio y compras, lo que debilita el comercio local y la actividad en pequeños municipios, destaca un informe del Instituto Nacional de Estadísticas Económicas.
El malestar social se traduce en protestas previstas para el 17 de octubre, mientras el Gobierno enfrenta el dilema de aliviar la carga fiscal o mantener el ajuste presupuestario.
Las referidas protestas las organiza el movimiento “Chalecos amarillos” y en ella deben confluir varios motivos de insatisfacción de la población gala que se unen al tema del precio del carburante, como los recortes previstos del Gobierno.
En su momento, el presidente francés, Emmanuel Macron, explicó que la crisis del Medio Oriente y el conflicto ucraniano estaban entre las principales causas del aumento de los precios de los hidrocarburos en este país.
La víspera, Macron anunció la decisión de su gobierno de liberar unos 100 millones de barriles de petróleo, para unirse así a igual compromiso que el resto del Grupo de los Siete países más industrializados, en busca de aliviar el precio del crudo.
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