El portavoz militar Majed Al-Nazili anunció que las operaciones estuvieron dirigidas contra posiciones de artillería, lanzacohetes y fortificaciones defensivas, además de líneas de suministro y logística, refuerzos de combate, concentraciones de tropas y centros de mando y control.
Según el vocero, los ataques se desarrollaron en los frentes de Saada y Al-Jawf, en el norte del país, así como en Taiz y la costa occidental, con participación de aviones de combate, drones, artillería, misiles, lanzacohetes y francotiradores.
Al-Nazili afirmó que los datos recopilados sobre el terreno muestran la neutralización de mil 747 milicianos» y la destrucción o inutilización de 364 vehículos, equipos y medios destinados al transporte y suministro militar.
Los hutíes no han emitido aún comentarios sobre el anuncio. El portavoz tampoco precisó el período durante el cual se llevaron a cabo las mil 122 operaciones.
El domingo, Al-Nazili había informado de otras 97 operaciones que, según su versión, dejaron 260 hutíes neutralizados y 44 vehículos militares y unidades de transporte y suministro destruidos o inutilizados.
También en esa jornada, Rashad al-Alimi, presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, anunció el comienzo de operaciones militares integrales contra los hutíes, con el objetivo declarado de recuperar los territorios bajo su control.
Los acontecimientos ocurren en medio de una escalada de los combates iniciada en julio y recrudecida en septiembre. Los hutíes tomaron entonces posiciones en las gobernaciones de Al-Hudaydah y Taiz, incluida Al-Mukha, y extendieron su presencia hasta la isla de Mayun, frente al estrecho de Bab el-Mandeb.
La guerra en Yemen se intensificó en septiembre de 2014, cuando los hutíes tomaron Saná y posteriormente ampliaron su control a otras zonas del país. En marzo de 2015 intervino una coalición árabe encabezada por Arabia Saudita en apoyo del Gobierno yemení.
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