Pese a que el Gobierno oficializó el pasado 9 de septiembre, mediante el Decreto 1379, la creación del llamado Fondo Milagro, el patrimonio autónomo propuesto por el presidente Abelardo De La Espriella para financiar la atención humanitaria y la reconstrucción de las zonas afectadas, el dispositivo financiero todavía no comienza su operatividad.
De acuerdo con los hallazgos de la Revista Cambio, el Ministerio de Hacienda aún no firma el contrato que debe constituir el patrimonio autónomo, lo cual daría paso a la creación efectiva del instrumento.
Por otra parte, se conoció que todavía no se redacta el manual de administración y contratación, en tanto queda por definir cuánto dinero administrará el Fondo y quienes conformarán su consejo directivo.
En esencia, el medio colombiano expuso que el Ministerio de Hacienda aún continúa con los trámites administrativos, presupuestales, jurídicos y contractuales para poner en marcha el referido mecanismo.
Señaló asimismo que en la Presidencia del país recaería el control del Fondo, cuyo consejo de dirección, según el decreto, estará integrado por cinco representantes del jefe de Estado, un delegado del Departamento de Planeación, uno del Ministerio de Hacienda y uno de la Unidad para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd); que tendrá voz, pero no voto.
En una actualización del pasado 2 de octubre, la Ungrd calculó en 778 mil 285 los damnificados por el sismo de 7,4 grados que sacudió a Colombia el 10 de agosto.
Del total de las viviendas afectadas, más de 104 mil ostentan la condición de no habitable, cerca de 20 están destruidas y una cifra cercana a las 120 quedaron averiadas.
Los daños generados por el movimiento telúrico superarían los 10 mil millones de dólares, según los datos divulgados por el presidente De la Espriella.
A casi dos meses de la tragedia, ascienden a miles las personas albergadas o que viven en pequeños refugios improvisados cerca de donde antes estuvieron sus casas.
La situación es más crítica en los departamentos de Chocó, Risaralda, Caldas y Valle del Cauca, los que resultaron severamente afectados.
En la ciudad de Pereira, la capital de Risaralda, hay miles de pobladores distribuidos en albergues oficiales masivos como el Parque Olaya Herrera, el Coliseo Mayor, el Parque El Oso y el Estadio Mora Mora.
La habitabilidad de estos refugios se ve complicada por el hacinamiento y factores climáticos, como vendavales.
En Quibdó, que se ubica cerca del epicentro del terremoto, agencias internacionales, entre ellas el Programa Mundial de Alimentos, coordinan la entrega de raciones y agua potable en múltiples albergues temporales para familias que perdieron por completo sus viviendas en los barrios periféricos vulnerables.
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