El Instituto Nacional de Estadística confirmó así las estimaciones difundidas antes sobre la evolución de la economía entre abril y junio, período en el que el PIB, corregido por efectos de calendario, mantuvo una expansión limitada.
Con los resultados conocidos hasta ahora, el crecimiento adquirido para el conjunto de 2026 se mantiene en 0,8 por ciento, indicador que refleja la expansión que registraría la economía al cierre del año si en los trimestres restantes se mantuviera el nivel alcanzado hasta junio.
Los nuevos datos muestran, sin embargo, una evolución desigual entre los principales sectores productivos. El valor agregado de la industria disminuyó 0,6 por ciento respecto al trimestre anterior, mientras la agricultura, silvicultura y pesca registró una contracción de 0,1.
En contraste, los servicios crecieron 0,4 por ciento y constituyeron el principal soporte de la actividad económica durante el período, de acuerdo con Istat.
Desde la perspectiva de la demanda, el consumo final nacional y la inversión fija bruta aumentaron 0,2 por ciento, en tanto las importaciones avanzaron 1,5 y las exportaciones uno por ciento.
La demanda interna, excluidas las existencias, aportó 0,2 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, contribución atribuida fundamentalmente al comportamiento del consumo de los hogares y las instituciones sociales privadas.
Sin embargo, el mismo informe difundido este lunes por Istat señaló que el poder adquisitivo de los hogares disminuyó 0,9 por ciento en el segundo trimestre respecto al período precedente, pese al aumento de 0,4 por ciento de su renta disponible.
Asimismo, la presión fiscal alcanzó 43,5 por ciento del PIB en el segundo trimestre, 0,5 puntos porcentuales más que un año antes, mientras el déficit de las administraciones públicas se situó en 2,0 por ciento del PIB, frente al 2,1 por ciento registrado en igual período de 2025.
mem/mml













