«Por su parte, Rusia seguirá realizando periódicamente envíos de ayuda humanitaria. Está previsto que un nuevo cargamento de esta ayuda llegue a Afganistán en los próximos uno o dos meses», precisó Lavrov durante la VIII sesión de consultas sobre Afganistán en el formato de Moscú.
Según el jefe de la diplomacia rusa, la economía afgana continúa desarrollándose pese a la fuerte presión de las sanciones impuestas por los países occidentales, que, «bajo el pretexto de proteger los derechos humanos, aislaron al Emirato Islámico de Afganistán del sistema financiero internacional y se apropiaron de sus activos bancarios nacionales».
Además, destacó la lucha firme que las fuerzas de seguridad afganas libran contra los grupos terroristas.
«Quiero subrayar que redunda en nuestro interés común contribuir al fortalecimiento de las capacidades antiterroristas de Kabul mediante asistencia material, técnica y especializada, así como mantener los contactos entre los servicios de inteligencia y los organismos de seguridad», señaló Lavrov.
A mediados de julio, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, atribuyó la grave situación humanitaria en Afganistán, marcada por una elevada mortalidad infantil y la propagación de la poliomielitis, a la politización de la ayuda internacional por parte de Occidente.
Según Zajárova, las sanciones impuestas por los países occidentales reducen la financiación internacional destinada a programas humanitarios en Afganistán, mientras que la congelación de los activos bancarios afganos impide al Gobierno financiar medidas de respuesta a la crisis con recursos presupuestarios.
Las primeras consultas sobre Afganistán en el formato de Moscú, destinadas a promover el proceso de paz y la reconciliación nacional en el país, se celebraron el 14 de abril de 2017 con la participación de vicecancilleres y enviados especiales de 11 países: Afganistán, China, Irán, India, Kazajstán, Kirguistán, Pakistán, Rusia, Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán.
mem/gfa













