Si bien no fueron adversarios de rigor, las victorias por goleadas 4-0 a los bolivianos y 7-0 a la representación africana mostraron a un equipo suelto, desenfadado que jugó sin presión y comienza a dilucidar de qué manera será el futuro del grupo sin la presencia del capitán en las dos últimas décadas.
El gran desafío del DT Lionel Scaloni al frente de la selección nacional es sostener la identidad de juego y competir al máximo nivel en la era post-Messi, llevando adelante el recambio generacional del plantel. Estos dos primeros amistosos emitieron buenas señales.
Scaloni debe garantizar el equilibrio defensivo con una estructura audaz que incluye laterales adelantados, volantes volcados en ataque y defensores lejos de su arco, el cuerpo técnico busca corregir los espacios que quedan libres cuando el rival supera la primera línea de presión, coinciden comentaristas deportivos.
A su vez, debe integrar y dar rodaje a nuevas camadas de futbolistas para que asuman la impronta colectiva de la «Scaloneta» sin perder la competitividad que caracterizó al ciclo.
Los dos amistosos reflejaron que el futuro de la Albiceleste sigue siendo prometedor, en la medida que los jugadores siguen profundizando la idea de juego que pretende Lionel Scaloni.
Messi tendrá su despedida el martes ante Benín en el Monumental, y le pondrá fin a su exitosa campaña en el conjunto nacional. El equipo empieza, por ese motivo, a responder a esa exigencia de manera positiva.
Los dos rivales fueron superados con superioridad y contundencia. Así, Argentina cumplió con el compromiso y dejó buenas señales acerca de lo que puede llegar para más adelante. El panorama, por lo que se ha visto, es alentador.
En esos dos cotejos, los estadios estuvieron a la mitad de capacidad por las sanciones impuestas por la FIFA la Asociación del Fútbol Argentino. El público podrá acceder en su totalidad en el partido ante Benín, para poder disfrutar de Messi.
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