Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (Istat), correspondientes a 2025, esa cifra, equivalente al cinco por ciento de la población, afronta una situación de sobrecarga del costo de la vivienda, al destinar más del 40 por ciento de sus ingresos netos al alojamiento.
No obstante, el indicador italiano se sitúa por debajo del promedio de la Unión Europea, donde el sobrecosto de la vivienda afecta al 7,7 por ciento de la población, según tales estadísticas citadas este lunes por el diario La Repubblica.
La presión se concentra especialmente en las grandes ciudades, donde la limitada oferta de viviendas en alquiler de larga duración coincide con el aumento de los precios y con una mayor competencia por los inmuebles.
El periódico señala entre los sectores más expuestos a los jóvenes que acceden por primera vez al mercado laboral, estudiantes sin respaldo económico familiar y hogares con un solo ingreso, además de sectores de la clase media afectados por el estancamiento de los salarios y el aumento del costo de vida.
El problema resulta más visible en ciudades como Milán, Bolonia, Roma, Verona y Nápoles, identificadas por La Repubblica entre las áreas donde el acceso a la vivienda se ha vuelto progresivamente más difícil.
La situación contrasta con una característica histórica del mercado italiano: más del 70 por ciento de las familias son propietarias de su vivienda. Sin embargo, esa elevada proporción no evita que aumente la presión sobre quienes necesitan acceder al mercado del alquiler.
El profesor Filippo Celata, de la Universidad La Sapienza de Roma, explicó a la publicación que el problema se relaciona con la combinación de salarios estancados y aumento de los costos inmobiliarios, una tendencia que, según su análisis, se agravó después de la pandemia de la Covid-19 y el repunte inflacionario.
Para el académico, Italia no enfrenta necesariamente una falta absoluta de viviendas, sino una insuficiente disponibilidad de inmuebles para el alquiler residencial de largo plazo.
Señaló que parte del parque habitacional permanece vacío o se destina a otros usos, incluidos los alquileres turísticos y de corta duración.
Las últimas cifras disponibles del Istat, correspondientes al segundo trimestre de 2026, indican que los precios de los inmuebles residenciales en el país aumentaron 1,7 por ciento respecto al trimestre anterior y cuatro por ciento en comparación con igual período de 2025.
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