Habló durante la sesión inaugural conjunta de la Cámara de Representantes del Pueblo (Parlamento) y la Cámara de la Federación (Cámara Alta), acto que marcó el inicio formal del séptimo mandato parlamentario.
Ahmed describió las recientes elecciones generales como un acontecimiento puesto a prueba y refinado «como el oro en el fuego», señalando que, a pesar de los numerosos desafíos afrontados, el proceso electoral fortaleció la cultura democrática del país.
Destacó que la victoria y la derrota de los partidos políticos son resultados naturales de la competencia democrática, pero subrayó que la nación en sí no tiene perdedores.

«Etiopía no tiene hijos perdedores, solo ganadores», afirmó, al tiempo que recalcó que los intereses comunes del país deben trascender los resultados de las contiendas políticas.
Consideró que Addis Abeba solo podrá superar sus obstáculos nacionales si su pueblo avanza unido, «mano a mano como hermanos», subrayando que la unidad y el esfuerzo colectivo son fundamentales para afrontar los desafíos.
Asimismo, destacó los cambios rápidos e impredecibles que se producen en todo el mundo, haciendo hincapié en la importancia de la vigilancia y la preparación para afrontar el futuro.
El primer ministro recalcó que elegir y buscar lo mejor para Etiopía sigue siendo una responsabilidad solemne de la generación actual, ahora que la nación inicia un nuevo mandato gubernamental de cinco años.
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