De acuerdo con un informe del Gobierno, el caso más grave se produjo ayer en Lens, en el departamento de Pas-de-Calais, donde un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano tras la explosión de una granada policial durante una protesta frente al instituto profesional Auguste Béhal.
El joven, estudiante de segundo curso de secundaria fue trasladado a un hospital de Lille y su vida no corre peligro. Los hechos ocurrieron alrededor de las 11:00, hora local, durante una protesta con participación de entre 200 y 250 educandos.
La Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) abrió una investigación para esclarecer las circunstancias del incidente, indicó el canal de televisión BFMTV.
Un alumno de la misma clase que el joven herido, que presenció los hechos, declaró a BFMTV que algunos manifestantes, en ocasiones, utilizaban morteros caseros contra las fuerzas del orden.
Desde el comienzo de las protestas, la IGPN abrió 10 investigaciones relacionadas con las actuaciones policiales.
Matignon (gobierno francés) sostiene que “la inmensa mayoría” de los 215 estudiantes heridos resultó lesionada “ya sea en el marco de accidentes” o “por la acción de otros individuos externos”.
Las autoridades también informaron sobe seis mil 50 detenciones desde el 28 de septiembre pasado, incluidas cinco mil 60 que permanecen bajo custodia policial.
De esa cifra, el 87 por ciento son menores de edad, mientras que 14 están en prisión preventiva con cargos pendientes, de acuerdo con el ministerio de Justicia.
Por parte de las fuerzas de seguridad, 715 policías y gendarmes resultaron heridos desde el inicio de las movilizaciones.
Varios sindicatos y asociaciones acusaron al Gobierno francés de reprimir las movilizaciones estudiantiles mediante una violencia desproporcionada y de intentar silenciar reivindicaciones que consideran legítimas.
La Liga de los Derechos Humanos denunció “una deriva general respecto al Estado de derecho”, indicó BFMTV.

De su lado, el ministro del Interior Laurent Núñez rechazó haber dado instrucciones para “reprimir a los estudiantes” y aseguró que las fuerzas de seguridad priorizan la protección de los alumnos, del personal de los centros educativos y a quienes deseen manifestarse pacíficamente.
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