La máxima dirigente ecologista, Marine Tondelier, reclamó que el debate no quede reducido a las imágenes de violencia y recordó que los estudiantes tienen derecho a manifestarse con seguridad.
Sin justificar los actos violentos, Tondelier cuestionó la proporcionalidad del uso de la fuerza y pidió revisar el empleo de las LBD (proyectiles con balas de goma) y de determinadas granadas (lacrimógenas) en el mantenimiento del orden.
La preocupación de la líder ecologista se centra especialmente en los jóvenes heridos y en la necesidad de que las reivindicaciones sociales puedan expresarse sin nuevos episodios graves.
Por su parte, el prefecto de Policía de París, Patrice Faure, defendió la actuación de las fuerzas del orden y destacó que la manifestación, en términos generales, se desarrolló con tranquilidad.
De acuerdo con sus datos, participaron 56 mil personas en esta urbe, mientras unos tres mil 200 manifestantes formaban la denominada “nebulosa de cabeza”, donde se produjeron lanzamientos de piedras, adoquines y morteros que provocaron daños en cuatro vidrieras.
Faure añadió que hubo 32 interpelaciones durante la tarde y 58 por la mañana, principalmente en torno a los institutos, y afirmó que las fuerzas policiales actuaron “con proporcionalidad y discernimiento”.
También señaló que, desde el 18 de septiembre, unos 150 policías y gendarmes habían resultado heridos en esta capital y tres distritos que la rodean, aunque el Gobierno reconoció anteriormente que al menos 215 estudiantes resultaron lesionados en poco más de dos semanas.
En declaraciones al canal de televisión BFMTV, Tondelier insistió en que los episodios protagonizados por una minoría no deben confundirse con el conjunto de estudiantes que participan pacíficamente en las movilizaciones.
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