Sin precisar qué países participan en ese plan ni aportar pruebas, Aramayo consideró que el primer mandatario indígena de este país andino, radicado en el Trópico de Cochabamba, es también un presunto encubridor del narcoterrorismo y debe ser apresado en virtud de órdenes de aprehensión.
En referencia a Morales el alto funcionario manifestó además que “alguien que ha generado estructuras sociales, hasta milicias armadas y una arquitectura territorial que usa para su propio atrincheramiento necesita de una actuación especial y específica”.
Al responder a las declaraciones del titular de la Presidencia, Morales, quien tildó a Aramayo de “cipayo” y “funcionario colonizado”, calificó a la supuesta colaboración internacional anunciada como evidencia de un estado agónico de un régimen, que hasta para dar respuestas políticas a sus adversarios debe acudir a la metrópoli.
Lamentó, asimismo, a través de las redes sociales que el Palacio de Gobierno boliviano se haya convertido en la sede de la más abyecta corrupción pública y en el centro de operaciones de Fernando Cerimedo, un extranjero, socio de funcionarios de alto nivel del Gobierno de Estados Unidos.
Tal operador político argentino permanece en prisión preventiva en el penal de Chonchocoro por supuesto enriquecimiento ilícito y tentativa de feminicidio contra su exesposa, la abogada Nadia Beller, entre otros cargos judiciales.
El exgobernante destacó en su posteo, por otro lado, que obtuvo importantes logros económicos y sociales durante su gobierno de 14 años (2006-2019), con una prosperidad interrumpida “por el salvaje golpe de estado del imperio”, en referencia al Ejecutivo de Washington.
Las declaraciones del ministro de la Presidencia ocurren en un contexto marcado por una reconocida crisis económica y social en este país, con aumento de los precios del diésel y de productos de primera necesidad, así como una ofensiva gubernamental emprendida contra la corrupción y otros delitos.
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