Ese fenómeno es un evento relacionado con el calentamiento del océano Pacífico que provoca, en dependencia de la región, fuertes lluvias, sequías y el aumento de manera temporal de la temperatura media del planeta, lo cual afecta gravemente a la agricultura y a la pesca.
Según Unicef, se espera que durante el período 2026-2027 se convierta en uno de los más fuertes de los que se tiene constancia y está previsto que se registren fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones intensas y sequías graves, lo que pondrá en peligro la vida, la salud y la educación de los menores de edad.
“Puede suponer un aumento de los desplazamientos, la malnutrición, la escasez de agua y los brotes de enfermedades. Los niños también corren el riesgo de que se cierren las escuelas, mientras que las familias podrían enfrentarse a mayores dificultades económicas”, afirmó la directora ejecutiva de esa entidad, Catherine Russell.
Debemos actuar ahora para proteger a las comunidades y a la infancia, aseveró.
El mayor número de pequeños que podrían sufrir esas condiciones se encuentra en Asia y el Pacífico (190 millones); África Oriental y Meridional (41 millones) y América Latina y el Caribe (41 millones).
Mientras en Europa y Asia Central se encuentran en peligro 22 millones, y en Medio Oriente y el Norte de África, 20 millones.
Russell también alertó que los niños pueden correr más riesgo de verse separados de sus familias, sufrir violencia y explotación o ser víctimas del matrimonio infantil.
A escala mundial, mil 100 millones de pequeños -casi la mitad de la población infantil del planeta- ya están expuestos a un mínimo de tres peligros climáticos concurrentes, como la sequía, el calor extremo o las inundaciones, y se espera que El Niño agrave aún más esa situación, apuntó.
Entre 2016 y 2023, los desastres relacionados con el clima provocaron que más de 20 mil pequeños fueran desplazados cada día. Entre 2026 y 2027, El Niño podría hacer que esa cifra ascienda, añadió.
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