La PEC 221/2019 plantea disminuir de 44 a 40 horas la jornada semanal máxima, sin reducción salarial, y garantizar dos días de descanso remunerado, uno de ellos preferentemente el domingo.
Ese texto fue aprobado por la Cámara de Diputados en mayo y respaldado en septiembre por la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ) del Senado.
Alcolumbre, de Unión Brasil, afirmó este martes que pretende respetar el procedimiento reglamentario, que establece cinco sesiones de discusión antes de la primera votación.
Tres están previstas esta semana y otras dos podrían realizarse la próxima, lo que permitiría votar la iniciativa antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el venidero 25 de octubre.
Dicha intención fue confirmada tras un encuentro del ministro de la Secretaría de Relaciones Institucionales de la Presidencia, José Guimarães, con Alcolumbre, citaron medios de prensa como los portales Metrópoles y Brasil 247.
La decisión adquiere relevancia política después de que la primera vuelta de los comicios, el pasado 4 de octubre, modificara la composición del Congreso y colocara nuevamente en el centro del debate las posiciones sobre la jornada laboral.
El Gobierno del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva respalda el cambio de la escala, que ha ocupado el centro de manifestaciones sociales y sindicales en los últimos tiempos.
Por su parte, el senador Omar Aziz, del Partido Social Democrático y relator de la propuesta en la CCJ, emitió dictamen favorable.
Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal, aspirante al Palacio de Planalto y rival de Lula en el cercano balotaje, defiende flexibilizar las reglas laborales en lugar de establecer constitucionalmente dos días de descanso.
Según Metrópoles, el entorno de Alcolumbre considera que existen votos suficientes para aprobar la eliminación de la escala 6×1, incluso con respaldo de algunos legisladores de derecha.
Para su aprobación definitiva, una propuesta de enmienda constitucional requiere el respaldo de al menos 49 de los 81 senadores en dos votaciones.
Después tendría que superar también dos votaciones en la Cámara de Diputados si el Senado modifica el texto.
El debate de este martes, puntualizaron las informaciones periodísticas, significó el inicio formal de una nueva etapa de la tramitación.
Dos meses después de la eventual promulgación de la enmienda, la jornada máxima pasaría a 42 horas semanales y, un año después de ese primer cambio, llegaría a 40 horas.
A lo largo de la transición podrán utilizarse acuerdos o convenios colectivos para adecuar la distribución de las horas trabajadas.
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