De acuerdo con el teniente general Benjamin Watson, durante la suspensión no habrá permisos para salir de las bases ni consumo de alcohol.
El caso gira en torno al marine Devin Ballard, de 20 años, y ha generado fuerte indignación en la prefectura nipona, pues se le acusa de estrangular a Anna Yagi, de 39 años, y sustraerle pertenencias en un hotel de la ciudad de Naha.
El gobierno japonés presentó una protesta oficial a Washington y la primera ministra, Sanae Takaichi, calificó el hecho de crimen atroz.
Las autoridades locales recordaron que los delitos cometidos por personal militar estadounidense han sido motivo de preocupación histórica.
En 2025, se registraron 101 casos penales vinculados a militares y familiares, la cifra más alta desde 2003.
Okinawa acoge aproximadamente el 75 por ciento de las instalaciones militares de Estados Unidos establecidas en esta nación asiática.
Durante décadas, los pobladores japoneses se han quejado de problemas como el ruido, la contaminación o diversos delitos cometidos por militares norteamericanos, entre ellos, una serie de casos de agresiones sexuales contra mujeres nacionales.
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