La iniciativa articula a los ministerios de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), y el de Educación (Mined), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)y asociaciones de personas en situación de discapacidad en alianza con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Denominada Fortalecimiento de la inclusión sociolaboral de adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad, se desarrollará entre 2026 y 2029 en las provincias de La Habana, Holguín y Santiago de Cuba y busca cerrar las brechas que dificultan el acceso de estos grupos poblacionales a la formación y al empleo.
El anuncio coincidió con la celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se celebra cada 7 de octubre para recordar que el trabajo es más que un medio para ganarse la vida: es también dignidad, autonomía, protección social y la posibilidad de aportar a la sociedad, precisó Israel Antonio Riverón Sánchez, del MTSS, coordinador del proyecto.
Figuran entre las barreras identificadas por la investigación previa al diseño del proyecto, la desconexión entre la oferta educativa y las demandas territoriales, las barreras de accesibilidad y la sobrecarga de tareas de cuidado no remuneradas.
El proyecto que hoy presentamos no es solo una iniciativa de capacitación, sino una respuesta directa las brechas que la línea de base ha identificado con rigor, valoró Lixgiana Álvarez Rodríguez, viceministra del MTSS.
Álvarez Rodríguez explicó que el MTSS asume “tres compromisos fundamentales”: fortalecer los servicios de empleo para que orienten y acompañen a cada joven según sus capacidades y aspiraciones; apoyar una intersectorialidad en la información sobre el empleo y promover centros laborales inclusivos con ajustes razonables y programas de apoyo a la diversidad.
Más de nueve mil 975 adolescentes y jóvenes serán formados y certificados durante el período de implementación, incluidas tres mil 491 mujeres y mil 995 personas en situación de discapacidad. Otras más de dos mil 494 personas accederán a empleos en centros inclusivos.
Para Teresa Amarelle, secretaria general de la FMC, es esencial comprender que no puede haber “inclusión sociolaboral posible si no hay igualdad de género”.
“Las adolescentes y las mujeres jóvenes enfrentan barreras propias y tenemos que nombrarlas para poder transformarlas. No se trata de números, se trata de personas”, abundó y aseguró el compromiso de la organización femenina en la implementación del proyecto.
Mayelín Oliva Rodríguez, presidenta de la Asociación Cubana de Personas en Situación de Discapacidad Intelectual (Acpdi), considera que la discapacidad no está en la persona, sino en la barrera del entorno. “Cuando esas barreras se quitan, el talento aparece y no aparece de la nada”, aseveró durante la presentación del proyecto.
En su opinión, la barrera más difícil de quitar no se ve porque es el prejuicio. “Esa barrera se derriba con oportunidades y con ejemplos”, precisó.
Con un enfoque de derechos, igualdad de género e inclusión, el proyecto aspira a dejar capacidades instaladas y aportar evidencias para el desarrollo de políticas públicas que respalden el empleo juvenil inclusivo.
Sunny Guidotti, representante adjunta en funciones de Unicef en Cuba, dio la bienvenida a las alianzas que se entrelazan para la implementación de este proyecto de inclusión que “justamente nació de escuchar”.
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