Por una parte, la Federación de Estudiantes de la Universidad Mayor de San Marcos realizó una protesta frente al centro, contra el alquiler del estadio del extenso campus universitario para conciertos.
Los manifestantes argumentaron que los estudiantes hospedados en la Ciudad Universitaria no pueden descansar debidamente cuando hay un concierto y la música y los gritos de los asistentes alteraron en el estreno de BTS la tranquilidad en cientos de metros a la redonda.
La Unidad Vecinal número 3, un complejo de casas, departamentos, comercios, casi una pequeña ciudad construida hace décadas colinda con la zona del estadio de San Marcos, sufrió la secuela de la presencia durante dos días previos del público juvenil en los pasajes y ambientes de la urbanización, que amanecieron cubiertos de desperdicios.
Por otra parte, la sección micro y pequeña empresa (MYPE) de la Cámara de Comercio de Lima, comentó que la asistencia de 118 mil personas a los tres conciertos del grupo surcoreano dará lugar a un movimiento de dinero de entre 44 millones 113 mil y 58 millones 823 mil dólares.
Parte de los asistentes provienen del interior y de países suramericanos y centroamericanos, a los que no llegará la gira de la banda, lo que beneficia al turismo y a actividades como servicios, comercio, gastronomía y entretenimiento. rc/mrs





