De acuerdo con la entidad, sus efectos se proyectan hasta el primer semestre de 2027, con especial atención a la disminución de las precipitaciones y al aumento de las temperaturas.
Aunque todavía se registran lluvias propias de la temporada en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, las proyecciones advierten que la sequía asociada al evento natural podría intensificarse a partir de diciembre.
Ante el panorama descrito, y frente a las alertas emitidas desde comienzos del año, el Gobierno Nacional puso en marcha una respuesta interinstitucional, en el marco de la Directiva Presidencial 03 y la Ley 1523 de 2012, recordó el Ministerio de Ambiente.
Esa cartera aseguró que ejecuta acciones para proteger los ecosistemas estratégicos, las fuentes hídricas y las zonas de mayor vulnerabilidad.
Asimismo, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres coordina las capacidades de respuesta en los territorios y fortalece el monitoreo de incendios forestales mediante herramientas satelitales, según trascendió.
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