La sostenibilidad dejó de ser un adorno reputacional para convertirse en una variable clave de competitividad, subrayó el titular del MARN.
Existen necesidades de desarrollo, pero El Salvador también afronta una alta fragilidad ante eventos climáticos extremos que en las tres décadas anteriores suma más de tres mil millones de dólares en pérdidas y daños en infraestructura, agricultura y transporte por lluvias intensas y sequías.
También recordó que, aunque el territorio salvadoreño apenas genera el 0,04 por ciento de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero, el Gobierno mantiene el compromiso de reducir un 5,0 por ciento en 2035 mediante el impulso de energías renovables, la modernización del parque vehicular y la conservación de bosques.
López conminó a la responsabilidad individual y empresarial frente al manejo de residuos, y precisó que el país genera unas tres mil 940 toneladas diarias de basura.
«No tiremos basura, no desperdiciemos el agua; son consejos sumamente simples, pero en pleno 2026 tenemos que seguirlos diciendo porque todavía tenemos problemas serios con los desechos”, concluyó.
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