Son datos del gobierno que reflejan el Índice de Producción Industrial (IPI) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (Indec) develados este miércoles y hoy son tema de análisis de economistas en los espacios de prensa dedicados al tema.
De hecho, el porcentaje admitido por el gobierno es el segundo nivel de producción más bajo desde mediados de 2024, en un contexto complicado por el combo de bajo consumo interno, altos costos en dólares y una mayor competencia desde el exterior, en muchos casos catalogada como «desleal» por miembros del sector.
Esa insuficiente mejora representa de todas formas su segundo valor más acotado desde junio de 2024, cuando la economía recién asomaba un poco la cabeza después del profundo golpe que significó la devaluación de diciembre de 2023. De hecho, en el último año y medio la industria argentina sucumbió 7,6 por ciento.
El sector textil y de indumentaria es el más golpeado con un desplome de 33,8 por ciento; le sigue la contracción del 31,7 en maquinaria y equipos, y también arrojaron caídas de dos dígitos rubros relevantes como productos de metal, de caucho y plástico, minerales no metálicos (muy atados a la demanda de la construcción) y el sector automotriz.
La construcción avanzó solo 0,4 por ciento en agosto, luego del fuerte retroceso de 4,4 registrado en julio, aportan los datos del Indec. Pero el rebote fue insuficiente para revertir el deterioro del sector.
No obstante, el acumulado de los primeros ocho meses de 2026 todavía se mantiene levemente positivo, con una ligera suba de 0,8 por ciento frente al mismo período del año pasado.
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