Por Carmen Esquivel
Todo comenzó esta semana cuando en una entrevista en el canal de la Universidad de Concepción, la académica Paulina Astroza le preguntó si, en su trayectoria presidencial, se cumpliría aquello de que no hay segunda sin tercera.
“Yo creo que sí. Yo creo que sí”, respondió Bachelet entre risas, y ello bastó para que se desencadenara un debate nacional.
Nacida en Santiago el 29 de septiembre de 1951, Verónica Michelle Bachelet Jeria es hija de Alberto Bachelet, general de brigada de la Fuerza Aérea y miembro del gobierno de Salvador Allende que, tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, fue detenido por la dictadura y falleció en prisión a causa de las torturas.
Su madre, Ángela Jeria, y ella debieron pasar a la clandestinidad y en 1975 ambas fueron detenidas por la Dirección de Inteligencia Nacional, la policía secreta del dictador Augusto Pinochet, y sometidas a torturas en Villa Grimaldi, antes de partir al exilio, primero en Australia y luego en la antigua República Democrática Alemana.
Regresó en 1979 a Chile, donde continuó sus estudios y obtuvo el título en 1983 como médico cirujana. Posteriormente se especializó en pediatría.
Miembro del Partido Socialista, Bachelet fue ministra de Salud (2000-2002) y de Defensa (2002-2004) durante el gobierno de Ricardo Lagos.
El 15 de enero de 2006 resultó electa a la presidencia en segunda vuelta, con lo cual se convirtió en la primera mujer en llegar al Palacio de La Moneda en la historia de este país. En 2014 fue reelegida para un segundo mandato hasta 2018.
Durante sus dos períodos se adoptaron importantes leyes en materia de educación, empleo, salud, derechos de la mujer y mejoras para la tercera edad.
Analistas consultados por Prensa Latina señalaron que el logro más importante de su primera gestión fue crear una red de protección social de carácter público y, en particular, el Pilar Solidario para las Personas de la Tercera Edad. Eso es algo que se recuerda hasta hoy, dijeron.
En su segunda administración el Congreso Nacional aprobó una reforma tributaria con el objetivo de recaudar cerca de ocho mil 300 millones de dólares anuales para financiar programas sociales, principalmente en educación.
También se adoptó una reforma para la gratuidad progresiva en enseñanza universitaria, extendida después a los estudiantes de formación técnica.
SU CARRERA POR LA ONU
Además de su trayectoria política en Chile, Bachelet ocupó puestos en la Organización de Naciones Unidas, primero como directora ejecutiva de ONU Mujeres y luego como Alta Comisionada para los Derechos Humanos.
El 21 de abril de este año presentó su candidatura para ocupar la Secretaría General del organismo multilateral, una postulación apoyada en el 2025 por el entonces presidente Gabriel Boric, pero rechazada por el nuevo gobierno de José Antonio Kast.
No obstante, Bachelet contó siempre con el apoyo de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum.
El 19 de septiembre, tras los resultados adversos en las votaciones informales en el Consejo de Seguridad, la exmandataria decidió retirar su candidatura.
“No me arrepiento de haber asumido este gran desafío. Ayudamos a poner en la agenda mundial la convicción de que la próxima secretaria general debería ser una mujer de América Latina”, afirmó en aquella ocasión.
A pesar de su retiro de la contienda por la ONU, la exmandataria confirmó que seguirá su participación en la vida política del país, aportando y apoyando a Chile como lo ha hecho siempre, y llamó al progresismo a avanzar en la unidad y reconstruir proyectos colectivos.
“A quienes pensaban que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia. Esto no va a pasar”, afirmó durante un acto de reconocimiento a su trayectoria celebrado en la comuna de La Pintana.
LAS REACCIONES
El retorno de la expresidenta a la vida política nacional y sus recientes declaraciones generaron múltiples reacciones tanto en los partidos de derecha y ultraderecha del oficialismo, como en los de centro e izquierda de la oposición.
Kast criticó su reforma tributaria y laboral y las políticas relacionadas con los migrantes; otros dentro de la coalición de gobierno señalaron la no renovación de los rostros en el sector.
Por el contrario, la oposición al gobierno reconoció su carrera, y la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, aseguró que Bachelet sigue siendo una figura relevante para el conjunto del progresismo.
kmg/car





