Estaban colocados en postes del alumbrado eléctrico y demás estructuras, por lo cual los agentes procedieron a quitarlos con escaleras y destornilladores en mano, según imágenes difundidas por la institución.
Las cámaras controlaban los movimientos de la población trabajadora, comerciantes y autoridades en distintos sectores, describió en el mensaje.
La PNC precisó días atrás que el número total durante el año superaba las 500, empleadas para monitorear la presencia policial, de grupos criminales rivales y para ejercer control, acotó.
A principios de este mes divulgó diligencias de desmantelamiento en el también municipio de la urbe Villa Nueva y zonas aledañas a la ciudad, donde retiraron 16 instaladas sin autorización.
Esa cifra aumentará conforme la institución incursione en otras zonas con alta actividad del narcomenudeo y la extorsión, expresó antes el director general de la PNC, David Custodio Boteo.
Las desactivaciones de cámaras ilegales en Guatemala representan, al decir de analistas, un golpe estratégico a la infraestructura tecnológica y operativa de las pandillas (principalmente el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha).
Al dejarlas fuera de servicio, la PNC elimina su capacidad de evasión, reduce su control en el territorio e interrumpe el esquema de intimidación directa que facilita la extorsión, entre otros delitos, enfatizaron.
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