Advirtieron en Guatemala sobre impactos de terremotos

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Ciudad de Guatemala, 11 oct (Prensa Latina) Panamá nos muestra hoy, al igual que Colombia y Venezuela antes, que los terremotos no avisan, advirtió el Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad San Carlos de Guatemala.

Mediante un comunicado, la entidad expresó primero su solidaridad con los hermanos de esos tres países, mientras mencionó que lo ocurrido en tierras canaleras refuerza una premisa ineludible: la interacción entre las placas tectónicas de nuestra región no da tregua.

La brecha de vulnerabilidad estructural en América Latina sigue cobrando vidas y destruyendo patrimonio, señaló.

Preguntó qué enseña tal situación a los chapines, al tiempo en que respondió que la amenaza sísmica es una realidad geológica inevitable.

Lo que no lo es enteramente de nuestras decisiones financieras y ur­banas, es la vulnerabilidad que construimos sobre ella, apuntó.

Cuando un Estado, municipio o empresa privada ignora el riesgo sísmico en su planificación, no está “ahorrando”; está acumulando un pasivo contingente invisible de proporciones catastróficas, subrayó el CEUR.

El costo de la inacción abarca, detalló, destrucción directa de capital (infraestructura y edificaciones que se convierten en pérdida total en cuestión de segundos).

Además, remarcó, pérdidas consecuenciales e interrupción de negocios (parálisis económica, interrupción de cadenas de suministro y caída drástica de ingresos fiscales y privados).

Añadió estrés fiscal de emergencia (instituciones obligadas a reasignar presupuestos destinados a salud, educación e infraestructura hacia la reconstrucción.

El costo de la prevención mediante estudios técni­cos y adecuado refuerzo estructural representa siempre una fracción mínima en comparación con la factura del desastre, expresó a través del texto.

La resiliencia no es suerte ni resistencia pasiva, es la capacidad técnica, estructural y financiera de absorber el impacto y recuperarse rápidamente, afirmó.

Recordó cómo la falla de Motagua reconfiguró la geografía social y urbana de este territorio centroamericana con el temblor de 7,5 en la escala de Richter de 1976.

Cobró la vida de más de 23 mil personas y disparó la aceleración urbana informal hacia el Área Metropolitana, describió.

En 2012 y 2014, puntualizó, uno de 7,4 y otro de 7,3, respectivamente, sacudieron el departamento de San Marcos y el occidente por el sistema de subducción del Pacífico, lo cual evidenció claramete la recurrencia sísmica a la que estamos expuestos.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología de Guatemala registró en las últimas 24 horas 28 movimientos telúricos, ninguno sensible, en tanto en el año van seis mil 412 y la población sintió 150 de ellos.

to/znc

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