Ereván, capital de Armenia, será escenario de la venidera cumbre COP 17 que reunirá a casi 200 países que se sumaron en 2022 al histórico Acuerdo de París por la naturaleza.
Este viernes será propicio para que las representaciones expliquen los motivos de la demora para aplicar sus objetivos.
Dicho convenio global marcó 23 metas para detener y revertir la pérdida de naturaleza de aquí a 2030, entre ellas reducir la contaminación, proteger las especies amenazadas y conservar el 30 por ciento de la superficie terrestre y de los océanos del planeta.
De acuerdo con un borrador de revisión del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, los gobiernos deben ir más allá de repetir promesas y acordar acciones concretas.
El documento plantea que los objetivos de 2030 siguen siendo alcanzables, pero solo si se producen cambios significativos.
“Esto incluye reducir los incentivos a sectores políticamente sensibles como la agricultura y la producción de combustibles fósiles, ámbitos en los que hasta ahora los gobiernos avanzaron muy poco”, señala el texto.
El dinero es uno de los principales obstáculos para lograr los objetivos de biodiversidad y se prevé que sea una fuente de tensión en la COP17.
Los países van por detrás del compromiso de movilizar 200 mil millones de dólares al año para la biodiversidad de aquí a 2030 procedentes de fuentes públicas y privadas, incluidos 30 mil millones de dólares anuales en financiación internacional para las naciones en desarrollo.
Los Estados con mayores riquezas están sometidos a presión para cubrir ese déficit, pero afrontan sus propios problemas presupuestarios, lo que convierte el asunto en especialmente delicado en términos políticos.
En un momento en que las tensiones geopolíticas ponen bajo presión la cooperación multilateral, es aún más importante demostrar al mundo que los responsables políticos pueden seguir unidos en la lucha por la supervivencia de la vida en la Tierra, concluye el documento.
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