La organización defensora del medioambiente recordó que el reciente aluvión en la comuna de Las Condes demostró que este tipo de eventos tiene un carácter socionatural.
Por un lado, afirma, confluyen las condiciones geográficas y climáticas existentes y, por el otro, las decisiones humanas, como la ocupación de zonas de riesgo, la degradación de los ecosistemas y el funcionamiento de las medidas de prevención.
No podemos evitar las lluvias intensas o los terremotos, pero sí reducir sus consecuencias, afirmó Silvana Espinoza, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace Chile.
Esto exige, añadió, planificación territorial, gestión del riesgo, conocimiento científico, sistemas de alerta y recursos para anticiparlos, en lugar de reaccionar cuando ya el daño está hecho.
Para la experta, la excusa de que el fenómeno en Las Condes fue tan repentino que no hubo tiempo para una evacuación ni activar el Sistema de Alerta de Emergencia, abre una discusión sobre qué necesita Chile para identificar los riesgos y prevenirlos.
“Pero también debemos cuestionarnos por qué la respuesta estatal parece avanzar en distintas velocidades, según el territorio afectado”, en alusión a que en la capital se declaró pronto la zona de catástrofe, mientras en la región norteña de Coquimbo debieron esperar varios días.
Espinoza señaló que la seguridad de las personas no puede depender de la zona donde viven, ni de la atención mediática a una emergencia.
Greenpeace también puso el énfasis en las decisiones sobre el Presupuesto del Estado 2027, actualmente en discusión en el Congreso.
Allí se propone la reducción del 19,3 por ciento al programa de adaptación y mitigación, y de 59,1 en la designación específica para el cambio climático.
El Parlamento tiene la responsabilidad de corregir esas medidas y garantizar las herramientas necesarias para proteger a sus comunidades, aseguró la entidad.
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