Durante una conversación telefónica, ambos mandatarios examinaron asuntos regionales e internacionales de interés común, con especial atención a la situación en Oriente Medio y las medidas para afrontar los desafíos actuales.
Según WAM, los dos dirigentes coincidieron en la necesidad de consolidar las condiciones de seguridad y estabilidad en beneficio de los pueblos y países de la región.
Asimismo, abordaron vías para ampliar la cooperación bilateral y la acción conjunta con el objetivo de fortalecer la asociación estratégica entre Moscú y Abu Dabi.
El diálogo tiene lugar en un contexto de crecientes tensiones regionales, marcado por los ataques contra instalaciones saudíes atribuidos a los hutíes desde el 5 de octubre, que, según los datos citados en el reporte, causaron 20 muertos y cientos de heridos, además de daños materiales e interrupciones del tráfico aéreo.
La situación se desarrolla también en medio de la confrontación entre Arabia Saudita y Yemen, que ha incluido ataques contra instalaciones de aviación civil y de infraestructura energética dentro del reino saudí, y objetivos civiles y militares yemenitas.
Por otra parte, la región continúa afectada por las consecuencias de la guerra iniciada el 28 de febrero con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Teherán respondió con acciones militares contra territorio israelí y objetivos en otros países de la zona.
Aunque en abril se alcanzó un alto el fuego, las tensiones entre Washington y Teherán persistieron y las negociaciones quedaron estancadas, pese a la firma de un memorando de entendimiento a mediados de junio.
Entre los principales puntos de desacuerdo figura la navegación por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el suministro mundial de energía y el comercio internacional.
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