La grabación registra la secuencia ocurrida en la madrugada del sábado 10 de octubre, en el barrio de Moema, zona sur de la ciudad, en la que el joven aparece cerca de la entrada de un inmueble mientras los agentes se aproximan.
En determinado momento, Santana avanza hacia los policías con un teléfono celular en las manos, los agentes abren fuego y el joven cae al suelo. Después las imágenes muestran nuevos destellos de disparos cuando ya está tendido, según el video divulgado por medios como el portal UOL.
De acuerdo con el registro policial, cuatro agentes efectuaron 45 disparos con sus armas reglamentarias, de los cuales 27 alcanzaron a la víctima.
La intervención se produjo después de una llamada que alertaba sobre una supuesta crisis emocional y un posible intento de suicidio.
Sin embargo, la familia de Santana cuestiona esa versión y niega que tuviera antecedentes de intentos de quitarse la vida o de autolesiones.
Informaciones divulgadas por la prensa brasileña indican que el joven recibía tratamiento con antidepresivos y no tenía antecedentes penales.
Sus familiares también plantearon sospechas de prejuicio racial en la actuación policial, pues Santana era negro y vivía en una zona de alto poder adquisitivo de la capital paulista.
La acción de los policías militares fue clasificada como inadmisible por la abogada Ana Facillia Meira, que actúa en defensa de la familia del joven.
En una declaración enviada al diario Folha de S.Paulo, la letrada manifestó que la asesoría jurídica hace hincapié en la violencia extrema, la mala actuación técnica y la total desproporción de la acción policial.
“Es inadmisible que agentes del Estado hayan efectuado 45 disparos y alcanzado al joven con 27 tiros, bajo el argumento de que confundieron un teléfono celular con un arma de fuego”, expresó.
A su vez, el secretario de Seguridad Pública de São Paulo, Osvaldo Nico Gonçalves, calificó este martes la intervención de legítima y afirmó que los agentes actuaron conforme a los protocolos de la corporación.
Sostuvo que el joven habría amenazado a los policías con un objeto que estos interpretaron como un arma.
Las declaraciones contrastan con los cuestionamientos de familiares y especialistas sobre la cantidad de disparos y la actuación de los agentes, cuya conducta continúa bajo investigación.
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