El área corresponde a espacios del entorno de unidades de conservación, tierras indígenas y territorios quilombolas (descendiente de personas esclavizadas), donde la legislación establece mecanismos de protección de la vegetación nativa.
Incluido en la Colección 11 de MapBiomas, el estudio reúne información sobre la cobertura y el uso de la tierra en Brasil de 1985 a 2025.
De acuerdo con el levantamiento, la agropecuaria alcanzó el año pasado 65,2 millones de hectáreas en el bioma amazónico.
También, la presión está relacionada con la infraestructura vial, pues de los 157 millones de hectáreas situados a menos de cinco kilómetros de los 618 mil kilómetros de vías identificadas en la zona, el 40,2 por ciento estaba ocupado por actividades agropecuarias.
A medida que aumenta la distancia respecto a las vías, la proporción de tierras dedicadas a dichas labores disminuye hasta el 26,7 por ciento.
El investigador Bruno Ferreira, del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonía e integrante del equipo de MapBiomas Amazonía, advirtió que las carreteras facilitan el acceso a zonas de vegetación nativa y favorecen procesos de ocupación y transformación del territorio.
En las proximidades y dentro de las áreas protegidas, esa condición puede traducirse en la expansión de la ganadería, la agricultura, la minería y otras actividades que modifican la cobertura vegetal, señaló el especialista.
Según el estudio, la superficie agropecuaria en el entorno de las áreas protegidas amazónicas creció un 561 por ciento en los últimos 41 años.
Entre 1985 y 2025, el bioma perdió 54,7 millones de hectáreas de vegetación nativa, y al considerar también las áreas transformadas por la actividad humana antes de ese período, el territorio antropizado alcanzó 74,6 millones de hectáreas.
Al cierre de 2025, la agropecuaria ocupó el 15,5 por ciento de la Amazonía, con unos 65,3 millones de hectáreas.
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