Los olivos en Cisjordania y Líbano, entre amenazas y resistencia

Beirut, 16 oct (Prensa Latina) Los agricultores de Cisjordania y el sur del Líbano enfrentan hoy ataques, restricciones de acceso y daños a sus cultivos durante la temporada de cosecha de aceitunas, una actividad esencial para el sustento de miles de familias.

En un período que tradicionalmente representa la culminación de meses de trabajo, la recolección se ha convertido en una tarea difícil debido a las operaciones militares israelíes y los ataques de colonos, que afectan tanto la producción agrícola como la permanencia de las comunidades en sus tierras.

En la localidad fronteriza libanesa de Kfarshouba, las fuerzas israelíes impidieron a varios agricultores acceder a sus olivares, según informaron medios libaneses. Los residentes y propietarios intentaron llegar a sus parcelas, pero una patrulla los interceptó y obligó a retirarse.

La localidad, situada en el distrito de Hasbaya, se encuentra dentro del área donde el ejército israelí estableció en abril la denominada «Línea Amarilla», que restringe el acceso de los habitantes a una parte de sus terrenos agrícolas.

Los agricultores relatan que encontraron varios olivos marchitos y denunciaron que las fuerzas israelíes habían arrancado la mayoría de los árboles que aún conservaban. Según sus testimonios, algunos tenían alrededor de 10 años y solo dos permanecían en pie.

La situación refleja las dificultades de los productores de las localidades fronterizas, donde las limitaciones de movimiento y los daños causados por la guerra amenazan una de las principales temporadas agrícolas de la región. La cosecha de aceitunas suele comenzar el 15 de octubre y prolongarse hasta mediados de noviembre.

Según datos de la Asociación de Agricultores del Sur, las regiones meridionales representan aproximadamente el 28 por ciento de la producción nacional de aceitunas del Líbano, con una contribución destacada del sector oriental.

La organización estima que la guerra provocó la pérdida de cerca de la mitad de la producción de aceitunas del sur, debido al arranque, la quema y la destrucción de árboles, incluidos daños causados por excavadoras. También advirtió que la imposibilidad de acceder a los campos dentro de la llamada Línea Amarilla ha ocasionado la sequía y muerte de olivos que no pueden recibir los cuidados necesarios.

Un informe del Ministerio de Agricultura libanés, divulgado el 8 de mayo, registró daños en unas seis mil 600 hectáreas de olivares. La superficie agrícola afectada en el país alcanzó aproximadamente las 56 mil 264 hectáreas, de las cuales unas 18 mil 559 sufrieron daños directos. Las afectaciones se extendieron, en distintos grados, a 64 localidades del sur.

A los obstáculos de acceso se suma el peligro de las municiones sin explotar y otros restos de guerra. Los municipios de Froun y Yater advirtieron a los residentes que no ingresaran a sus olivares sin consultar antes con las autoridades competentes, debido a la presencia de bombas de racimo y minas terrestres atribuidas a la reciente guerra.

Mientras los agricultores libaneses intentan salvar lo que queda de la cosecha, en la localidad palestina de Taybeh, al este de Ramala, también se han denunciado ataques contra árboles y cultivos, en un contexto de violencia de colonos y restricciones que afectan a los productores de Cisjordania.

En ambos territorios, el acceso a los olivares y la posibilidad de recoger sus frutos se han convertido en un desafío para familias cuya economía y arraigo comunitario dependen de esta actividad agrícola.

ga/mche

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