La posición fue expresada por una fuente oficial siria en declaraciones difundidas por la agencia SANA, en respuesta a recientes afirmaciones del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sobre los acontecimientos ocurridos en Swaida en julio de 2025.
La fuente subrayó que la comunidad drusa constituye una parte integral del tejido nacional sirio y reiteró el rechazo de Damasco a la politización de ese colectivo y a su utilización en la propaganda y las campañas electorales israelíes.
Según el funcionario, Israel desempeñó un papel planificado en los intentos de desestabilizar la convivencia civil en Swaida durante los enfrentamientos de julio de 2025, al proporcionar armas a una milicia ilegal para generar caos y justificar una escalada del conflicto.
Aunque afirmó que el Gobierno sirio logró frustrar esos planes, advirtió que persisten los intentos israelíes de desestabilizar la provincia.
La fuente aseguró que las autoridades sirias mantienen contactos con Estados Unidos y Jordania para aplicar la hoja de ruta tripartita destinada a reintegrar Swaida, garantizar los derechos de sus habitantes y restablecer la seguridad y la estabilidad.
El Gobierno sirio instó a la comunidad internacional, a Washington y a los países de la región a presionar a Israel para que cumpla el Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974 y cese sus injerencias en los asuntos internos de Siria.
Las declaraciones de Damasco se produjeron después de que Netanyahu afirmara, durante una reunión con miembros de la comunidad drusa en la localidad de Yarka, al norte de Israel, que mantuvo una conversación telefónica breve y tensa con el presidente sirio, Ahmed al-Sharaa, durante los sucesos de julio de 2025.
El jefe del Gobierno israelí sostuvo que su intervención contribuyó a detener los asesinatos y reiteró el compromiso de Israel de proteger a los drusos en Siria.
El 16 de septiembre de 2025, Siria, Jordania y Estados Unidos acordaron en Damasco una hoja de ruta para resolver la crisis de Swaida y estabilizar el sur sirio. El plan contempla promover la reconciliación comunitaria, investigar las violaciones y exigir responsabilidades, facilitar la ayuda humanitaria y restablecer los servicios básicos.
También prevé garantizar la circulación segura por la carretera entre Damasco y Suwaida, reducir la injerencia extranjera y preservar la unidad territorial y la soberanía de Siria.
La crisis se agravó en julio de 2025, cuando estallaron enfrentamientos entre grupos drusos y tribus beduinas en Swaida, seguidos por la intervención de fuerzas gubernamentales y ataques aéreos israelíes contra objetivos en la provincia y en Damasco.
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