De acuerdo con la publicación Police & Réalités, una persona se sintió mal durante la manifestación y fue llevado en brazos al centro de socorro de Château-d’Eau y allí falleció.
La jornada de ayer, marcada por una movilización de más de 800 mil personas contra el alto costo de la vida, también estuvo salpicada de numerosos incidentes en París y en otras partes de Francia, entre ellos actos de vandalismo y saqueos de comercios.
Hasta fuentes policiales debieron reconocer que fuera de las marchas de sindicatos, estudiantes, el sector público y otras capas de la sociedad por las calles de más de una decena de ciudades, hay elementos infiltrados en ellas que protagonizan actos de violencia.
Llamó la atención que jóvenes encapuchados y sin ninguna preocupación por la presencia de las cámaras de televisión saquearon tiendas de lujo en la Plaza de la República, de donde antes había partido una marcha pacífica de protesta hasta el centro capitalino.
Esta mañana, producto de esas acciones, París amaneció con escenas dantescas de cientos de comercios y otros establecimientos saqueados o destruidos, indicó el canal de televisión BFMTV.
Representantes del gobierno insistieron esta jornada en responsabilizar a La Francia Insumisa y otras organizaciones de izquierda de los actos de pillajes reportados en casi todas las grandes ciudades del territorio francés. Varios de los alcaldes galos demandaron una reunión urgente con el ministro del Interior, Laurent Nuñez, para tratar el tema de los medios disponibles para garantizar la seguridad de establecimientos, cuando lo ocurrido parece indicar que se sobrestimó la fuerza de la protesta.
En ese sentido, el diario Le Monde comentó que surgen muchas preguntas sobre la seguridad de establecimientos, después que fue atacada la residencia del alcalde de Burdeos, la alcaldía de Marsella y quemado el edificio de la alcaldía de Limoges, en Haute-Vienne.
La publicación se refiere al acercamiento de las protestas nocturnas, y más bien de elementos violentos, al área del Palacio de Elíseo.
“La ira social es inmensa en el país”, escribió por su lado en la red X Mickaël Delafosse, alcalde socialista de la ciudad de Montpellier.
“Es la respuesta a un poder arrogante, responsable de una caída sin precedentes del nivel educativo, del poder adquisitivo, de un aumento de la deuda y de la impotencia administrativa”, afirmó.
Esta ira debe ser escuchada mediante la retirada del injusto proyecto de presupuesto del gobierno, estimó Delafosse.
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